sábado, 26 de enero de 2008

BEBOP.


A principios de la década de los 40, el swing ya no daba para más, las grandes bandas habían agotado su repertorio que era repetido una y otra vez, y la aparición del bebop en ese momento supuso una revolución extraordinaria y sentó las bases de todo el jazz moderno. Charlie Parker, Dizzi Gillespie y Thelonious Monk entre otros comenzaron dicha revolución, y tras ellos aparecieron grandes figuras de todos los tiempos, además de Miles Davis, como Charles Mingus, Milt Jackson, Fast Navarro, etc.

Sucesor del swing y precedente inmediato del cool, el bebop actuó como válvula de escape de muchos músicos que veían encorsetado su talento en las grandes bandas, por lo que se reunían en locales como el regentado por Teddy Hill en la calle 118 del barrio de Harlem (Nueva York) llamado Minton’s Playhouse; enfrascándose en memorables jam sessions, donde se enfrentaban en duelos musicales e intercambiaban sus conocimiento y técnicas. En dichas sesiones se formaban grupos pequeños que tocaban a un ritmo frenético, donde los solistas brillaban en todo su esplendor usando acordes en lugar de melodías e incentivando la improvisación (pero siempre ajustándose a los acordes del tema), pero que a la vez exigía una completa conexión e interacción entre los miembros del grupo.

Se ha escrito que los beboppers o beats (los benditos oprimidos de la sociedad) venían de los grupos de ciudadanos al margen de la sociedad como los gays, chulos traficantes, etc. y que tenían un estrecho vínculo con el movimiento literario contemporáneo: la Generación Beat.

COOL.

El bebop dará lugar a la aparición de dos corrientes contemporáneas: el cool y el hardbop.

Miles Davis grabó con un grupo de ocho instrumentos una serie de temas que dieron origen en 1949 al disco que marca el nacimiento del cool: Birth of the cool.

Este movimiento se aleja de la furia rítmica del bebop y muestra una clara influencia de la música clásica europea, asentando las bases de un movimiento más relajado y pausado, despojando al jazz de toda influencia del blues y renegando claramente de la improvisación; lo que para muchos supone una vuelta al swing en sus formas más avanzadas.

Llamado también West Coast Jazz (no en vano tuvo mayor repercusión en la costa oeste de EEUU) y “el jazz de blancos”, ciertamente entre sus mejores exponentes se hallaban músicos blancos como Chet Baker, Stan Getz y Gerry Mulligan, etc. pero no deja de ser un dato anecdótico habida cuenta de que muchos músicos de color también adoptaron y desarrollaron este nuevo movimiento; aunque en honor a la verdad, fue esta situación de conflicto racial (el cool se alejaba de las raíces negras del jazz) la que impulsó al poco tiempo (mediados de los cincuenta más o menos) al mismo Miles Davis a repudiar este estilo por el hardbop.

EL HARD BOP y EL JAZZ MODAL.

A mediados de los cincuenta y después de una breve etapa dedicada al cool, Miles Davis y muchos otros músicos (como por ejemplo John Coltrane, Thelonious Monk, Art Blakey, Cannonball Adderley, entre otros) reaccionan a la suavidad del cool, deciden recuperar la esencia del blues y la sensibilidad en las melodías del soul, y se empapan también de los sonidos y ritmos del gospel; volviendo a la improvisación pero esta vez de manera más “hard”; rompiendo definitivamente con el swing.

Es la hora de desandar lo andado, es la hora del hardbop (derivado más tarde en funky y soul jazz). Imbuido claramente en ese contexto político de rebeldía contra la marginación racista en los EE.UU, el hardbop estaba profundamente arraigado en la cultura negra y sus músicos no tenían ningún inconveniente a la hora de manifestarse a favor del movimiento pro derechos civiles.

Posteriormente, en otra característica vuelta de tuerca, Miles Davis se adentra en un nuevo estilo llamado “jazz modal”; en el cual todos los músicos tocaban basándose en modos, en escalas.

Los músicos se enfrascaban en continuos solos, en lugar de basar sus melodías en una nota de inicio a la que volver para resolver la melodía principal. Fruto de ese nuevo estilo es el disco “Kind Of Blue”. Sin comentarios.

JAZZ-ROCK / FUSIÓN.

A finales de los sesenta y comienzos de los setenta, cuando el pop y el sonido disco estaban en auge, comenzaron a formarse grupos que combinaban la improvisación y musicalidad del jazz con la fuerza y ritmos del rock. Era una música netamente instrumental (al modo de la tradición jazzística) que ofrecía improvisaciones muy largas (algunos críticos consideran abusivo y elitista dicho recurso), por lo que dependía del virtuosismo de los instrumentistas. La inclusión de instrumentos nuevos como el teclado electrónico, y músicas e instrumentos tribales de África y Asia nutrieron las nuevas mezclas del nuevo estilo.

De nuevo tuvo que ser Miles Davis quien cansado seguramente del hard bop, sin querer ceñirse al free jazz o avant garde (estilo este último que apenas tocó) e influenciado enormemente por el éxito de Jimi Hendrix y su música de marcado acento afroamericano, quien estableció los patrones del nuevo estilo de fusión en 1969 con el disco “Bitches Brew”.
Hacia 1975 el jazz-rock comenzó su declive, decantándose el mercado en esos momentos ya hacia nuevos estilos como el funk, el hip hop y el punk.